Proyección financiera personal

Calculadora de Interés Compuesto

Descubre cómo puede crecer tu dinero con el tiempo.

Saldo inicial
Depósito mensual recurrente
Horizonte de inversión
20 años
Rentabilidad anual esperada
5.0%
Frecuencia de capitalización Con qué frecuencia se aplica el interés

¿Qué es el Interés Compuesto?

La idea básica

El interés compuesto es el interés calculado no solo sobre tu capital inicial, sino también sobre todos los intereses que ya has ganado. En otras palabras, tu dinero genera intereses — y luego esos intereses generan más intereses. Con el tiempo, esto crea un efecto bola de nieve que puede hacer crecer significativamente tus ahorros.

La fórmula

La fórmula estándar del interés compuesto es:

A = P × (1 + r/n) ^ (n × t)

Donde:

  • A = monto final
  • P = capital inicial (inversión inicial)
  • r = tasa de interés anual (como decimal)
  • n = número de veces que se capitaliza el interés por año
  • t = número de años

Un ejemplo real

Imagina que inviertes €5.000 a una tasa de interés anual del 7%, capitalizada mensualmente, durante 20 años. Sin aportaciones adicionales, tu inversión crecería hasta aproximadamente €20.976 — más de cuatro veces tu cantidad original. Ese es el poder del interés compuesto trabajando en silencio a lo largo del tiempo.

¿Por qué empezar pronto?

Cuanto antes empieces a invertir, más tiempo tiene el interés compuesto para trabajar. Un inversor que empieza a los 25 años y aporta €200 al mes al 7% anual tendrá significativamente más al jubilarse que alguien que empieza a los 35 con las mismas aportaciones — aunque solo invierta 10 años más. El tiempo es la variable más poderosa de la fórmula.

Entiende el interés compuesto

Una visión clara de los conceptos detrás del crecimiento a largo plazo.

El interés compuesto significa que tu saldo crece tanto del dinero que inviertes como de los rendimientos ya generados en períodos anteriores. A diferencia del interés simple, los propios intereses generan intereses con el tiempo.

La fórmula es A = P x (1 + r/n)^(n x t), donde P es el capital inicial, r es la tasa anual en decimal, n es el número de veces que se capitaliza por año y t es el número de años.

Los depósitos mensuales regulares aumentan constantemente la base que se capitaliza con el tiempo. La constancia en las aportaciones es a menudo tan importante como el capital inicial para el crecimiento a largo plazo.

La frecuencia de capitalización determina cada cuánto se añaden los intereses al saldo. La capitalización diaria produce rendimientos ligeramente superiores a la mensual, que a su vez supera a la anual, porque los intereses se reinvierten con mayor frecuencia.